30 de marzo de 2012

Media parte en Europa

Hoy quiero compartir con vosotros un vídeo que se emitió por la televisión americana en la pasada Super Bowl. Leo que el partido, con una audiencia media de 113 millones de espectadores, fue el programa más visto en toda la historia de la TV en ese país. Casi nada … Así que los anuncios que se pasan durante el descanso, además de ser extremadamente caros, se procura que también tengan cierta calidad. Uno de los más alabados este año ha sido éste anuncio de Chrysler, creado, dirigido e interpretado por Clint Eastwood, que a mí me ha parecido una pequeña obra de arte.

Me ha gustado sobre todo el mensaje que transmite. Ese optimismo sereno que en la voz y en la mirada de este actor tan veterano, adquiere una extraordinaria credibilidad. Esa sabiduría sencilla y profunda a la vez, esa emoción ajena a todo efectismo. Y sobre todo ese saber mostrar la esencia de la cultura americana –esfuerzo individual, iniciativa, igualitarismo, orientación al futuro- de forma tan simple, casi minimalista y saber darle la vuelta, para resaltar también la importancia de la unidad, del trabajo sostenido en el tiempo y de las metas colectivas.

Creo que el mensaje podría ser perfectamente trasladable a nuestro país, pero también a esta vieja/nueva Europa. Creo que más allá de la crisis financiera actual, muchas de las dificultades que vivimos a nivel europeo –miedo, desorientación, falta de liderazgo y exceso de orgullos nacionales mal entendidos- tienen mala solución si no aprendemos a remar todos a una. El proyecto es demasiado grande, abarca retos económicos, medioambientales y sociales, y no bastará con que un par tiren del carro. Hemos creado las estructuras políticas, pero nos falta el esfuerzo común para hacerlas funcionar de forma eficiente. Es el eterno problema del tan traído y llevado trabajo en equipo, en éste caso, a escala europea.

Sí, creo que Europa también ha llegado a la media parte en la definición de su identidad. No sé cuánto durará el segundo tiempo, pero a partir de aquí, todo es posible.




Media parte. Los dos equipos están en el vestuario y deliberan sobre qué hacer para ganar el partido en el segundo tiempo.

También América está en la media parte. Hay mucha gente sin trabajo, que está sufriendo, preocupada por saber cómo salir adelante. Y todos tenemos miedo, porque no se trata de un juego.

La gente de Detroit sabe algo de esto. Estuvieron a punto de perderlo todo. Pero todos tiramos del carro y ahora Motor City vuelve a luchar.

He visto muchas épocas duras, he pasado por muchos momentos bajos a lo largo de mi vida. Tiempos de incomprensión en los que parecía que nos desanimábamos. Cuando la niebla de la división, de la discordia y de la culpa hacía difícil ver lo que había detrás.

Pero a pesar de esos obstáculos, nos unimos para hacer lo correcto y actuamos todos como uno solo. Porque esto es lo que hacemos. En tiempos difíciles sabemos encontrar la salida. Y si no está ahí, la inventamos.

Ahora, lo que importa, es lo que está por venir. Cómo remontar el resultado. Cómo unirnos. Y cómo ganar.

Detroit nos demuestra que eso es posible. Y lo que es cierto para ellos lo es también para todos nosotros.

Este país no queda K.O por un puñetazo. Nos volveremos a levantar y el mundo escuchará el rugido de nuestros motores.

Sí, América está en la media parte. Y el segundo tiempo está a punto de empezar.


8 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Hola Astrid:

Estupendo video y mensaje. Me gustaría creer que Europa es capaz de trabajar por esa meta y que el esfuerzo colectivo y trabajo en equipo fuese una realidad, pero llevamos siglos mirándonos todos de reojo a nivel local, regional, nacional y supranacional y no somos capaces de tener esa orientación al futuro que tienen los vecinos del otro ado del charco. Aún así hay que seguir intentándolo porque si no todo uede acabar muy mal.

Feliz fin de semana

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Efectivamente. Soberbio, el video y el mensaje.
Mi escepticismo empieza cuando hay que llenar de contenido el mensaje. Por ejemplo, acabo de oir en la radio que va a haber una amnistía fiscal para que aflore el dinero negro. Ya no es que esté en desacuerdo, que lo estoy, sino que la hacen los que estando en la oposición criticaban la que hizo el psoe.
Así, ¿a dónde vamos?

Astrid Moix dijo...

Hola Fernando,
Sí, motivos para el desánimo no nos faltan, es verdad. Somos muchos y muy distintos y eso lo complica más, pero no nos queda otra.
Un abrazo,

Astrid Moix dijo...

Hola Javi,
ojalá supiera decirte yo a dónde vamos ... Lo que está más claro es a dónde NO vamos. De todas formas, lo más triste del tema de la amnistía es que a estas alturas de la película todavía tengamos una bolsa (o maletón) de fraude fiscal tan alto, como para que haya que recurrir a medidas como esa para aflorarlo. Es penoso el nivel de enquistamiento de ese asunto. Y sinceramente, también me sorprende que con tantos mecanismos de control que tenemos siga siendo posible defraudar. En Alemania, en donde no tenemos ni NIF, no acaban de entenderlo ...

JLMON dijo...

Hola Astrid
Excelente!
La gran virtud de los norteamericanos y aquello que los salva de otras desafortunadas costumbres es su extraordinaria capacidad para SOÑAR Y CREERLO POSIBLE.
Cuidate

Germán Gijón dijo...

Excelente. Pero no puedo decir mucho más que lo que Fernando apunta en su comentario. La perspectiva de Alemania con su reunificación es más alentadora que la nuestra, en la que volvemos a sacar viejas rencillas a la palestra.
Eastwood, genial.
Un abrazo.

Astrid Moix dijo...

Sí, José Luis. Los norteamericanos creen enormemente en la fuerza de los propios actos y en la capacidad de transformar la realidad. Desconocen el fatalismo y hay que decir que cuando se trata de actuar, son capaces de todo. De ahí esa energía contagiosa que siempre desprenden, que a veces confundimos con ingenuidad.
Un abrazo,

Astrid Moix dijo...

Hola Germán,
¡Cuánto tiempo sin saber de ti! Espero que todo vaya bien. El ejemplo que citas de la reunificación es cierto e ilustra bien lo que significa tener amplitud de miras y generosidad, también económica. Ha costado un esfuerzo enorme pero pocos son los que lo discuten. Y eso que más de 20 años después todavía se está pagando un impuesto llamado de solidaridad, que se adiciona al de la renta y que ha servido para financiar parte del esfuerzo reunificador. No quiero ni pensar lo que hubiera supuesto un planteamiento similar en España.

Un saludo y gracias por pasarte,