22 de abril de 2012

El jefe-padre



Una de las cosas que sorprende a muchos directivos extranjeros que trabajan en España es el relativamente bajo nivel de autonomía de los españoles en el desempeño de su trabajo. Eso es especialmente llamativo para las personas que provienen de países con estructuras jerárquicas más planas que las nuestras, como son los países escandinavos y Holanda y también -aunque en menor medida-  Canadá, países anglosajones, Suiza y Alemania, y se manifiesta en muchos aspectos del funcionamiento de la organización.
Los índices de distancia jerárquica de un país nos dan información sobre cómo se estructuran las relaciones de dependencia de sus miembros en las instituciones sociales y entre ellas destacan las que se refieren a tres ámbitos muy concretos: la familia, la escuela y el lugar de trabajo. La socialización empieza siempre por la familia y en ese contexto, en los países más jerarquizados se espera – en general- que los hijos obedezcan a sus padres, que tienen autoridad sobre ellos. Los niños son allí el centro de atención principal de la vida familiar, se les cuida y protege con esmero, pero no se les anima a experimentar por ellos mismos, a correr riesgos, ni se estimula el comportamiento independiente. El modelo es de dependencia, primero física y después emocional, de forma que no es extraño que los hijos consulten con sus padres o incluso pidan permiso para tomar decisiones importantes en la edad adulta.
Ese patrón de conducta acostumbra a repetirse, con pocas modificaciones, en los otros entornos. Así tenemos que la distancia jerárquica en la institución familiar se traslada muchas veces a la escuela y luego al lugar de trabajo siguiendo el mismo modelo de dependencias y desigualdades que encontramos en la relación paterno-filial. Tanto en el colegio primero como después en la universidad, el profesor expone sus conocimientos desde una posición jerárquica superior de sabio o experto y el aprendizaje se centra en asimilar sin cuestionar, por respeto y obediencia. Y en el lugar de trabajo tenemos también un modelo similar, con organizaciones muy centralizadas y numerosos escalones jerárquicos en donde los subordinados esperan que se les diga lo que tienen que hacer y los jefes no solo deben dirigir, sino que también deben enseñar y corregir.
A nivel internacional España ocupa ahora una posición intermedia en el Índice de Distancia Jerárquica. La estructura y los organigramas de las organizaciones españolas se han transformado profundamente en los últimos diez o quince años, de forma paralela a los cambios que ha tenido el resto de la sociedad. Pero con todos los matices y todas las excepciones que puedan hacerse, reflejan un modelo familiar y educativo que, comparado con el de los países que mencionaba al principio, sigue siendo bastante protector y paternalista. En ese sentido, leo algo en este informe de Randstad que de alguna forma me confirma esta impresión, porque a la pregunta ¿qué le pedirías a tu jefe ideal? tres de cada cuatro españoles desean que su jefe les ayude a crecer profesionalmente, ya sea con desarrollo o directamente aprendiendo de él, pero lo curioso es que anteponen ese beneficio a que se les dé autonomía. Lo cual da a entender que entre crecer y aprender por nosotros mismos y hacerlo con la ayuda del jefe(padre), preferimos lo segundo. Nada que objetar, pero a algunos de los que vienen de fuera, esa opción les sorprende.


8 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Sí. Supongo que es cierto. Y puestos a pensar, quizá tenga que ver con una visión paternalista de la empresa. Conozco algunos empresarios con ese perfil. Es más, concretamente en Euskadi ese perfil paternalista ha sido muy tradicional.
Un abrazo.

JLMON dijo...

En la diana Astrid!!!
No acabo de entender cómo se atribuye a Ford y Cia el diseño de la estructura de gestión vertical...¡Pero si nació en Guadalajara!
La responsabilidad compartida, la autonomía, el liderazgo inspirador y casi invisible y......
Es parte de la competitividad, la productividad y....
Pero, por mi parte, insisto en que es una cuestión de cultura y de valores sociales y hasta espirituales.
Cuidate

Nacho Cambralla Balaguer dijo...

Gracias Astrid.
Tu conoces bien los diferentes estilos de management en Europa y nos ayudas a entender mejor nuestras peculiaridades en España, al compararlas con otros países.

Un saludo

Astrid Moix dijo...

Hola Javier,

El perfil se da en general en toda España, pero no es exclusivo de nuestro país, sino que aparece en prácticamente todos excepto en los que mencionaba en la entrada. Es más, en muchos de ellos se da con mucha más intensidad que aquí, y la misma sorpresa que pueden experimentar los daneses trabajando con españoles, la tenemos nosotros cuando lo hacemos con turcos, malasios, mejicanos,portugueses ... la lista en larga.

Un abrazo,

Astrid Moix dijo...

Exacto José Luis. Creo que no puede entenderse completamente la cultura empresarial de un país sin conocer su sistema educativo y valores familiares. Hay otros factores que también afectan (historia, régimen político, religión y hasta el clima), pero familia y escuela marcan mucho.

Un abrazo,

Astrid Moix dijo...

Hola Nacho,

Es que ahora que se habla tanto de internacionalización, es importante saber cómo nos ven y que esperan de nosotros nuestros posibles socios o clientes. ¡Tenemos que conocernos mejor!

Un saludo y gracias por pasar,

Manuel Granada dijo...

Como bien indicas, cada cultura tiene sus matices y lo que no deja de sorprenderme -y la verdad es que no debería- es que la cultura país/familia se traslade de una manera tan directa al universo empresarial.
A veces que remos "autonomía" en nuestra toma de decisiones y a la vez un "manto protector" de nuestro superior, por si nos equivocamos.

Astrid Moix dijo...

Tienes razón Manuel. Es como la cuadratura del círculo.Y no es casualidad que para muchas personas el que la empresa sea "como una familia" es un factor muy positivo de motivación.

Un abrazo,