martes, 20 de mayo de 2014

La competencia intercultural en procesos de coaching




Cada uno de nosotros nos relacionamos según los modelos de pensamiento y actuación que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida. Gran parte de ellos han sido adquiridos en la primera infancia, en el seno de la familia, que es donde se inicia el proceso de socialización que después continúa en la escuela, el trabajo y en los círculos de relación que vamos incorporando a nuestro núcleo vital.

 Necesitamos un marco de referencia para vivir en sociedad y manejar las paradojas y contradicciones con las que nos enfrentamos en el día a día. La cultura cumple esa función orientativa y al mismo tiempo ejerce también una influencia en nuestros valores y actitudes y éstos, a su vez,  condicionan nuestro comportamiento y experiencias posteriores. Eso no significa que la conducta de una persona esté determinada, porque por un lado tenemos la capacidad de reflexionar sobre esos sesgos culturales y por otro disponemos de los mecanismos suficientes para reaccionar contra ellos cuando devienen en prejuicios o estereotipos negativos. Pero claro está, para ello hemos de saber cuáles son y tener la voluntad de dominarlos.

Recientemente tuve ocasión de impartir un seminario sobre Diversidad Cultural en el marco de la Certificación de Coach y Mastercoach que ofrece en España la EASC (European Association for Supervision and Coaching) a través del Instituto Indiálogo. Durante dos días los participantes reflexionaron y debatieron sobre los diversos aspectos en que la cultura influye en un proceso de coaching, tanto desde el punto de vista de los sesgos individuales a los que aludía más arriba  -que pueden darse tanto en el Coach como en Coachee-  como de la idoneidad de la propia metodología en un contexto multinacional, en la medida que el coaching surge en su día en Estados Unidos impregnado de una serie de valores culturales muy específicos de ese país.

En concreto, las sesiones se enfocaron en ofrecer respuesta a las siguientes preguntas:

¿Cómo influyen mis propias raíces culturales en mi trabajo?
¿Qué conocimientos sobre diversidad cultural tengo que incorporar en mi función de Coach?

¿Qué dimensiones culturales tengo que valorar al ofrecer el coaching como proceso de desarrollo personal, especialmente en coaching ejecutivo y de expatriados?
¿Qué competencias adicionales tengo que desarrollar si trabajo como Coach con clientes internacionales?


Durante la formación trabajamos con casos prácticos, dinámicas y simulaciones con el fin de alcanzar  varios objetivos:

  • Reconocer el impacto de las diferencias culturales en las relaciones Coach/Coachee con clientes internacionales  
  • Ser consciente de los valores y sesgos culturales que involuntariamente incorporamos en el  coaching
  • Entender el proceso de desarrollo de la competencia intercultural para saber integrar diferentes perspectivas y enriquecer el trabajo del Coach
  • Experimentar situaciones de posible conflicto intercultural en la práctica del coaching y valorar enfoques para gestionarlas de manera positiva
  • Conocer modelos y herramientas que pueden ser útiles en el coaching intercultural


Las sesiones dieron pie a muchas preguntas, especialmente en cuestiones de índole ética y de conflicto de valores y fue un debate muy enriquecedor, también para mí como facilitadora. Creo en el valor añadido que aporta el elemento intercultural en el desarrollo profesional de los que nos dedicamos al coaching o a la formación, así que espero tener ocasión de repetir este tipo de seminario en el futuro.


diversidad 

martes, 15 de abril de 2014

Diferencias culturales en los emoticones




Un emoticón es una secuencia de caracteres que imita una expresión facial para manifestar una emoción. La palabra es un neologismo resultado de unir emoción e icono y hoy en día los emoticones se emplean frecuentemente en internet y en telefonía móvil para salvar las limitaciones en la transmisión de emociones que suponen los textos breves, en especial en correos electrónicos y mensajería instantánea.

Hace algún tiempo encontré este
artículo en el que se hacía referencia a la influencia que el origen cultural tiene en la interpretación de las expresiones faciales. El artículo mencionaba un estudio de la Universidad de Glasgow que demostraba que, contrariamente a lo que muchas veces se piensa, algunas expresiones faciales no son universales, sino que su interpretación viene determinada por el origen cultural.

A título de ejemplo, un gesto que para un europeo es una expresión de miedo, para un asiático puede representar sorpresa y lo mismo puede pasar con la expresión disgusto, que en términos orientales tiende a interpretarse más como enfado, lo cual no es exactamente lo mismo.

Según los investigadores que realizaron el estudio, la confusión se da porque el origen cultural determina la percepción del observador. En ese sentido, en las pruebas realizadas los participantes asiáticos se concentraban más en los ojos del interlocutor a la hora de interpretar la expresión de su rostro, mientras que los participantes occidentales consideraban toda la cara, incluyendo también la boca.

Esas diferencias se manifiestan también en los emoticones orientales que se escriben de forma vertical porque en lugar de ser la boca la que señala la emoción, son los ojos los que se alteran:
East/West differences in Emoticons

Emotion    West East
'Happy'    :-)  (^_^)
'Sad'      :-(  (T_T)
'Surprise' :-o  (o.o)

  
 El estudio resalta la importancia de saber leer e interpretar las emociones en su contexto y el reto que eso puede suponer desde el punto de vista de la comunicación intercultural.