24 de octubre de 2012

Equipos virtuales: claves del liderazgo a distancia




 La gestión de proyectos a través lo que se conoce como equipos virtuales no es nueva, pero qué duda cabe de que su importancia ha aumentado mucho en la última década. La semana pasada dirigí una sesión de trabajo en Madrid con varias empresas internacionales y pude comprobarlo personalmente, puesto que los asistentes confirmaron que era un modelo de colaboración habitual en sus organizaciones. Y para algunos de ellos suponía ¡más del 80% de la dedicación profesional! 
 
Pero esta práctica, que tiene indudables ventajas para la empresa en términos de flexibilidad y ahorro de costes, no está exenta de dificultades. Porque trabajar con un grupo de personas que no comparten el vínculo de un mismo espacio físico y que muchas veces no se conocen personalmente puede ser complicado. Y la dificultad aumenta cuando ese equipo está repartido por el mundo y formado por gente con distintos idiomas y culturas. Puede pasar que se produzcan problemas de comunicación y que esas diferencias reduzcan la efectividad del equipo o que se produzcan conflictos entre sus miembros, sobre todo en los momentos de mayor presión. Un estudio a nivel europeo que podéis consultar aquí, pone de manifiesto esa problemática, pero además, y por si eso fuera poco, también hay que tener en cuenta otra serie de cuestiones que pueden ser relevantes para el desarrollo del proyecto, como son:


-Exceso de información, que se genera precisamente por lo fácil que la tecnología nos lo pone para distribuirla. Y en ese apartado incluyo los correos electrónicos indiscriminados.


-Incidencias técnicas en las plataformas de comunicación.

-La necesidad de una mayor atención por parte del líder del equipo para mantener constante el nivel de productividad de su gente.

-Desconfianza. Es un problema clásico, pero la distancia y la virtualidad lo amplifica (44% de los conflictos). Provoca falta de cooperación y una actitud de silos en la que cada miembro del equipo protege su parcela individual de poder. La confianza no surge por generación espontánea y es tarea del líder dedicar al proyecto el tiempo necesario para generarla, sobre todo al inicio del mismo. 

-El reto que representa tener que adaptar el estilo de comunicación y de liderazgo a las características culturales de personas con las que la falta de contacto visual hace
más difícil establecer una sintonía emocional.


Todos estos problemas revierten automáticamente en el funcionamiento del equipo y en la ejecución del proyecto en cuestión. Y exigen que la persona que lo dirige posea aptitudes y habilidades de gestión adecuadas a ese entorno virtual y multicultural. Y es allí en dónde en la práctica se perciben las mayores carencias. Porque en muchos casos, la persona escogida para dirigir un proyecto internacional lo es más por su nivel de idiomas o experiencia en trabajos similares que por sus dotes de liderazgo intercultural. Y sin menoscabar la importancia de los conocimientos técnicos o del poder manejarse bien en inglés, lo verdaderamente decisivo es contar con alguien que complemente los atributos clásicos del líder con algunas cualidades propias del coaching y de la mediación.

En la medida de lo posible, ese Project Manager internacional debería ser una persona con capacidad para la escucha activa, que supiera mostrar no solo tolerancia sino también aprecio por las diferencias. Alguien con la suficiente flexibilidad de juicio como para saber aprovechar el potencial de la diversidad. Pero sobre todo, alguien que ejerza un liderazgo más enfocado en la influencia que en la autoridad, capaz de reconducir conflictos en distintos contextos culturales. Y que tenga unas buenas reservas de paciencia y resistencia interna para sobrellevar la tensión adicional que todo lo anterior supone. 

Existen algunos buenos instrumentos en el mercado que permiten valorar el nivel de énfasis  que somos capaces de poner en el desarrollo de esas cualidades. Porque son aptitudes que, con distinta intensidad, todos poseemos y todos podemos mejorar. Y podéis estar seguros de que en caso de que estemos trabajando en un proyecto internacional largo y complejo, nos va a venir muy bien hacerlo.


9 comentarios:

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Vamos... que la "distancia es el olvido", en el sentido más clásico del término :)
Un abrazo.

Javier García dijo...

Como dices no es nada fácil pero al mismo tiempo creo que es un desafío muy estimulante, y al final no debe haber nada más satisfactorio que el que los resultados acompañen. En cualquier caso, me viene muy a propósito el post porque nos vamos a embarcar en un proceso 'global' que va a requerir de mucho esfuerzo y de las habilidades de "mano izquierda" que mencionas. Me alegro de que hayas superado la pereza para escribir y gracias por ilustrarnos en algo tan complejo. Un abrazo.

Astrid Moix dijo...

Hola Javi,

Ja, ja, como en el bolero! Aunque yo creo que más que el olvido (que también puede darse) es el mal rollo; suspicacias, malentendidos, etc ..

Gracias por pasar,

Astrid Moix dijo...

@Javier Garcia,

Sí, por supuesto, cada vez que salimos airosos de una tarea difícil, es una doble satisfacción. Ese es el objetivo. Lamentablemente, no siempre se consigue. Pero para eso estamos, para echar una mano ...

Gracias por tu comentario y mucha suerte y paciencia (con las dos manos), en ese nuevo proyecto vuestro.

Abrazos,

Carlos Anta dijo...

Astrid, muy interesante.
Estoy seguro de que trabajar entre dos culturas tan diferentes como la española y la alemana te da una buena visión de las diferencias culturales que se dan en el mundo "virtual".
Gracias,
Carlos

Astrid Moix dijo...

Hola Carlos,

Pues sí, como bien dices son dos culturas muy diferentes en muchos aspectos. Y a pesar de los años que llevo a caballo de las dos, lo sigo notando, Y no solo en el mundo virtual ;)

Gracias por pasarte y comentar, que me ha permitido conocer también tu página. Veo que compartimos intereses.

Un saludo,

Jose Luis Montero dijo...

Hola Astrid
Ciertamente es una revolución, pero todavía estamos en la "pre" creo yo...
Personalmente, siempre trabajo en red, sobre todo cuando debemos realizar generación de ideas o desarrollo de prototipo, nos va bien aunque siempre con reglas, coordinación y, sobre todo, herramientas buenas...IdeMind es genial en ese sentido.
Cuidate

Astrid Moix dijo...

Hola José Luis,
Reglas, coordinación ... me alegro de no ser la única que lo proclama :)

Respecto a IdeMind, tienes pensada alguna presentación en Barcelona? Quizás podíamos pensar en organizar algo juntos o con alguna de las empresas con las que colaboro.

Gracias por pasarte,

Anna Danes dijo...

Para mí el trabajo virtual ofrece muchísimas más ventajas pero para comentar un poco los inconvenientes de los que hablas aquí te propongo algunas soluciones:

Humanizar el medio virtual
Abrir canales de comunicación confiables en el medio virtual
Fortalecer la motivación y confianza en el equipo de trabajo
Activar la sinergía entre los miembros del equipo de trabajo
Fortalecer la autonomía y el empoderamiento en el equipo
Formar y capacitar al equipo para que haya claridad en las funciones y mejora en la calidad del trabajo
Utilizar herramientas de reporte de trabajo confiables
Realizar el proceso de feedback para acompañar y enriquecer el trabajo de todos
Implementar acuerdos y condiciones de trabajo
Realizar encuentros y eventos virtuales que permitan incentivar el trabajo en equipo.