8 de junio de 2011

Innovación y trabajo en equipo


Hace unos días cayó en mis manos este artículo de Eduard Punset cuyo título Por qué innovan tan poco los españoles despertó mi curiosidad. Siempre es interesante leer al señor Punset y además estaréis conmigo en que la innovación o mejor dicho, la falta de innovación, es un tema recurrente en todo tipo de tertulias y análisis en los tiempos que corren, pero lo que más me llamó la atención fue la fecha en la que el artículo fue escrito -el año 1986- y la enorme actualidad que, 25 años después, tienen algunas de las reflexiones que contiene. 
Muchas cosas han cambiado en España en estos años y hemos pasado por ciclos económicos de todo tipo, pero siempre se nos ha dado bastante mal lo de crear empleo permanente. Pensad que en 1986 la tasa de desempleo era del 17%. El paraíso, podríamos pensar ahora, pero en cualquier caso, un ratio que ya entonces estaba muy lejos de ser considerado positivo.  De ahí que, la afirmación que en aquél momento hacía Punset de que no surgen nuevas empresas en cantidad suficiente como para compensar las que desaparecen porque el anquilosamiento de la sociedad española es el peor caldo de cultivo para que cristalice la innovación necesaria a nivel concreto, parece como si hubiera sido escrita ayer mismo.
En el análisis de las causas que obstaculizan la creación de ese entorno favorable al florecimiento de las ideas innovadoras, me gustaría detenerme en un punto que se menciona en el artículo que tiene un importante componente cultural. En su momento, Punset señalaba que los innovadores del siglo XXI, al contrario de la revolución industrial, actúan en equipos cohesionados. Y que hoy más que nunca, trabajar en equipo de modo cooperativo es una de las competencias clave en la sociedad del conocimiento.  Y ese es  precisamente el punto de partida de cualquier éxito innovador. En el mundo actual, todos, absolutamente todos los avances que se dan en el terreno científico y tecnológico son fruto de la labor constante y paciente de equipos humanos que apuestan por una visión del trabajo a largo plazo, combinando muchas veces la experiencia interdisciplinar con la diversidad cultural de las personas que los forman. 
Pero ahí está la dificultad para nosotros, porque somos un país con una orientación temporal muy centrada en el presente, en contraposición a culturas como por ejemplo la norteamericana que tienen una clara orientación al futuro. Además, tenemos un relativamente alto índice de control de la incertidumbre que suele traducirse en mayores niveles de ansiedad social ante los cambios y los riesgos que estos implican. La combinación de ambos factores, sin ser en si misma negativa, sí que puede hasta cierto punto explicar –que no justificar- la falta de emprendimiento colectivo. Y ahí resalto la importancia del adjetivo colectivo, porque a nivel individual sí que somos emprendedores y en algunos casos, incluso llegamos a ser geniales. Pero ya hemos visto, que eso, hoy por hoy, no es suficiente.
El trabajo en equipo es una de las asignaturas pendientes que tenemos a nivel organizativo, porque somos una sociedad bastante individualista y nos cuesta compartir y ponernos de acuerdo. En mi experiencia como formadora con grupos de trabajo multinacionales, ese es un comentario frecuente sobre la manera de trabajar de los españoles. En lugar de compartir objetivos y responsabilidades, tendemos a dividir las tareas y a parcelar la responsabilidad, que en último extremo siempre acaba siendo asumida por un jefe, que controla y trasmite la información, tanto internamente como hacia afuera. En ese sentido, el producto final es la suma del trabajo individual de cada miembro del grupo o “equipo”, pero suele faltar cohesión interna, coordinación y también velocidad, dado que cada uno sabe de lo suyo, pero no de lo de los demás, y se acaba trabajando a distintos ritmos.
Es difícil romper con este sistema de trabajo, porque requeriría también una transformación de nuestras estructuras jerárquicas y un cambio de paradigma que favoreciera un concepto positivo de lo que se entiende por bien común. Revalorizar la idea de colectividad, entendiendo que lo que beneficia al grupo también puede aumentar la calidad de los resultados individuales. Ir más allá de aquello tan nuestro del “qué hay de lo mío”. A la vista de los excelentes resultados que tienen nuestros equipos de fútbol, parece que en el terreno deportivo hemos sabido hacerlo. Así que, ¿por qué no en nuestras organizaciones?

11 comentarios:

JLMON dijo...

Hola Astrid
Me alegra ver que todavía hablamos de innovación, pese a todo...
Efectivamente, el equipo se constituye como la forma primaria de ejercicio de la creatividad y la innovación después de un pasado industrial reciente de individualismo gerencial y productivo.
Este país tofavía tiene mucho que aprender al respecto, pero, no nos engañemos, en términos estructurales continuamos ubicados en la fase final de la Industrialización.
Y, fijate, nuestro sistema educativo todavía persigue que todo niño sea bueno "en todo" por lo que acaba siendo mediocre en casi todo. Esto de los roles, las inteligencias múltiples y las capacidades específicas son monsergas.
Cuidate

Anónimo dijo...

Buenas tardes,
Es increíble y en cierto sentido lamentable también, por lo que significa, que en estas últimas décadas no hayamos sabido modificar la forma de trabajar. Coincido con el comentarista anterior en lo de los sistemas educativos, que puedo comprobar en mis propios hijos y en la universidad, donde doy clase. Abundan los alumnos que asisten a clase de forma pasiva, tomando apuntes sin parar, pero incapaces de reaccionar cuando les pides opinión.
En fin, hubiera sido mejor que artículo de Punset que citas no fuera tan actual. pero es lo que hay.

Clara R.

Javier Rodríguez Albuquerque dijo...

Hola Astrid:
Yo me desespero.
Nuetros políticos tienen una visión tan cortoplacista que da miedo.
Ya ni siquiera se les ocurre hablar de innovación, ni siquiera para hacer demagogia barata.
Y es que además Espeña necesita un cambio de modelo económico urgentísimo, ya verás como en la próxima crisis seguiremos hablando de lo mismo.
Un abrazo.

Fernando López Fernández dijo...

Hola Astrid:

Y la historia se repetirá una y otra vez. Se trabaja muy poco en equipo de tal manera que el esfuerzo colectivo no se refleja al hacerse este de forma individual. Muchas veces pienso que se debe a dos factores. Uno de ellos es el MIEDO (con mayúsculas) a equivocarse, a hacer el rídiculo, a mostrarse, a descubrir las debilidades y otras a ese instinto gregario que nos lleva a hacer y seguir exclusivamente lo que hacen los demás (qué inventen ello) o a hacer y dejar de hacer por sugerencia de otros (paradoja de Abilene)
En fin, un poco triste.
Un abrazo

Astrid Moix dijo...

José Luis,
Sabía que te gustaría el tema ;) Tú conoces mejor que yo de su importancia, pero precisamente por eso me parece interesante profundizar en las causas, que creo que son más complejas de lo que los mensajes de políticos o tertulianos transmiten.

Un abrazo,

Astrid Moix dijo...

Hola Clara,
Gracias por pasarte por este blog y dejar tu opinión. Yo también noto en mis sesiones de formación en España esa actitud pasiva que mencionas. Me cuesta mucho más esfuerzo que en Alemania el generar debate y el conseguir participación en las dinámicas de grupo. Pero creo que la raíz es de hábito educativo, no de falta de interés.

Un saludo,

Astrid Moix dijo...

Ay, Javier! tienes razón, pero no adelantemos acontecimientos, que todavía estamos batallando para encontrar una solución a la actual ;)

Saludos,

Astrid Moix dijo...

Hola Fernando,
Pues sí, el miedo, sobre todo a hacer el ridículo, ¡que tenemos muy desarrollado ese sentido! Y también me ha parecido muy interesante lo que mencionas del pensamiento gregario. No había considerado esa perspectiva.

Gracias por pasarte,

Manuel Granada dijo...

Lo malo es que el artículo de Eduard Punset lo podían haber escrito hace 300 años y tendría igual vigencia hoy en dia.
Los motivos -no los podrías haber descrito mejor amiga Astrid- pero creo que gracias al entorno actual -en donde no hay que parcelar responsabilidades sino asumir compromisos entre todos- vamos a dar un cambio de visión.
Recuerdo hace muchos años, cuando estudiaba en una escuela de negocios y nos daban un caso práctico a debatir entre un equipo multidisciplinar que era prácticamente imposible de resolver en el plazo de tiempo que nos daban sino lo parcelábamos y entre todos asumíamos la gestión global del caso. De alguna manera, tendremos que habituarnos a trabajar asi, y no hay nada como las situaciones drásticas para que se generen los cambios.

Astrid Moix dijo...

Dios te oiga Manuel, :)
Pero a nivel general, yo sigo sin ver ese cambio de visión. Y no me refiero a las palabras, sino a los hechos.

Un saludo y gracias por compartir tu experiencia.

XavierCV dijo...

un dia, hace tiempo en una escuela de negocios de prestigio, pudimos hacer unas 60 personas un ejercicio práctico sobre trabajo en equipo, el famoso ejercicio del desierto. En primer lugar lo hicimos de forma individual, y posteriormente por pequeños grupos. Quedo demostrado, a nivel de resultados, que todos los grupos trabajando en equipo hubieran "sobrevivido" en el desierto, y en cambio a nivel individual todo eran víctimas y muertes para decirlo de algun modo.

Entonces, porque continuamos trabajando en esta linea individualista tan instaurada en España? Porque no aprendemos? Yo, personalmente, no lo entiendo, pero la realidad que me encuentro es de empresas llenas de individualidas y competencia interna entre personas que no lleva a ninguna parte. Tenemos la oportunidad juntos de dar un giro a esta situación y beneficiarnos todos mutuamente de unos mejores resultados. QUE ESTAMOS EN CRISIS? PUES APLIQUEMOS EL TRABAJO EN EQUIPO, SEGURO QUE NOS IRA MUCHO MEJOR!