7 de abril de 2010

¿Qué es la competencia intercultural?




Uno de los objetivos que persigue la formación que imparto es el de desarrollar lo que se conoce como competencia intercultural. Aplicada al entorno profesional la podemos definir como la habilidad de identificar, comprender y valorar adecuadamente comportamientos, actitudes y expectativas laborales de personas pertenecientes a otros entornos culturales.

Para ello, en mis talleres y seminarios facilito información sobre los elementos culturales que más incidencia tienen en el lugar de trabajo, tomando como base los abundantes estudios empíricos que desde la sociología y el management se han llevado a cabo en los últimos treinta años. Pero lo más importante para mi es incitar a los participantes a reflexionar sobre sus propios valores culturales y sobre cómo éstos influyen en su forma de trabajar y de percibir, juzgar o incluso prejuzgar la de otras personas. El objetivo final es conseguir un cambio de perspectiva para lograr ponerse en el lugar del otro y aprender a identificar y solventar potenciales conflictos o desajustes comunicativos. Las situaciones que se trabajan en las sesiones de formación varían en función de las necesidades y experiencias de los participantes, pero suelen comprender dinámicas enfocadas al trabajo en equipo, relaciones jerárquicas, creación de confianza o la actitud ante el cambio por citar algunos ejemplos.

El desarrollo de la competencia intercultural es un proceso largo cuyo resultado final debe ir más allá de lo que normalmente se puede alcanzar en un seminario o taller, que ya sabemos que siempre están limitados por cuestiones de tiempo y presupuesto. El éxito depende en parte de la motivación previa de los participantes para salir de su zona de confort. También es bueno tener una cierta curiosidad por lo diferente. Pero es importante saber que todos, una vez confrontados con determinadas estímulos, podemos mejorar nuestra habilidad comunicativa y ganar en versatilidad y tolerancia.

Milton Bennett, un acreditado profesor de sociología y comunicación intercultural americano, desarrolló un modelo bastante conocido que estructura en seis fases el proceso mental de adquisición de competencia intercultural:

-Negación: incapacidad para reconocer las diferencias culturales, por desinterés o por falta de oportunidad.

-Defensa: se reconocen las diferencias culturales, pero la cultura propia (o la que uno ha adoptado como propia) se experimenta como la buena y la otra se ve como rara, cuando no inferior.

-Minimización: se reconocen y se aceptan las diferencias, pero solo las más superficiales, en base a la creencia de que todos los seres humanos se rigen por valores universales que los uniformizan. Se trivializa lo diferente, reduciéndolo a lo exótico.

-Aceptación: se reconocen y aceptan las diferencias culturales profundas, en comportamiento y en valores. La propia cultura se experimenta como una más, junto a otras igualmente complejas. Se acepta con naturalidad lo diferente, sin que eso implique necesariamente valoración positiva.

-Adaptación: la visión cultural propia se expande para incluir e integrar otras perspectivas culturales. Se modifica sin esfuerzo el comportamiento para adaptarlo al entorno cultural, sin renunciar por ello a los valores propios. En este punto se alcanza la competencia intercultural plena.

-Integración: se acepta que la propia identidad se defina como el resultado de la integración de valores de diversas culturas. Es un estado propio de los expatriados de larga duración o de personas bi o multiculturales y puede generar también sensación de desarraigo y confusión.

El proceso de desarrollo y mejora de las habilidades interculturales requiere cierto tiempo. Pero como en todo viaje, no hay otra forma de iniciarlo que atreviéndose a dar el primer paso.

9 comentarios:

Manuel Granada dijo...

Hola Astid,
No puedo discrepar en nada, la verdad; pero deja que me atreva a comentar un tema que siempre me ha sorprendido:
La multiculturalidad se "apacigua" cuando hay intereses económicos por enmedio.
Siempre me ha sorprendido cuando he visto como el dinero ha "hermanado" a personas de muy distinta nacionalidad, cultura, religión, etc....¡¡que extraño poder¡¡

Astrid dijo...

Ja, ja, buena observación. Tienes razón, el dinero tiene el mismo color en todas partes y puede limar asperezas. Pero a eso yo no llamaría competencia intercultural, creo.

Un saludo

JLMON dijo...

Hola Astrid
Muy interesante, de verdad y muy complejo también. Es un parendizaje lento por necesidad, hablamos de patrones emocionales, pero imprescindible.
Cuidate

Astrid Moix dijo...

Buenos días José Luis,
Gracias por pasar y por tu apunte. Trabajar con patrones emocionales y con estereotipos tiene su ritmo y a veces uno espera resultados espectaculares en demasiado poco tiempo. Pero otras veces hasta yo misma me sorprendo de lo que se puede llegar a conseguir.

Josep Julián dijo...

Hola Astrid:
Uno de mis clientes tiene una instalación de telemarketing en la que trabajan personas de más de sesenta nacionalidades. Cuando le pregunté si aquello no era un guirigay de multiculturalidad me contestó que no, que en todo caso lo que allí imperaba era la interculturalidad y me convenció.
Un abrazo.

Astrid Moix dijo...

Hola Josep,
Tu amigo ha comprendido el concepto perfectamente y el valor que aporta.
Buen fin de semana, que ya toca, y un abrazo.

Anónimo dijo...

Buenos días,

Me gustaría recibir más informacion sobre este tema. ¿Puede darnos sus datos de contacto?

Saludos y gracias

Antonia Ferrer

Astrid Moix dijo...

Hola Antonia,
Puede contactar conmigo utilizando el formulario que encontrará en mi web www.glocal-talent.com o a través de LinkedIn o Twitter. En la cabecera de este Blog hay links de acceso a mis perfiles.
Gracias por su interés.
Saludos,

diamante dijo...

Como aplico esto al sacrilegio de galeano y a eclipse de monteroso?????