31 de diciembre de 2009

Esperanzas



Hoy es el último día del año.A nivel global ha sido un año complicado. Creo que basta con abrir un periódico o mirar un telediario para darse cuenta de que el mundo sigue con los mismos problemas que tenía hace trescientos sesenta y cinco días: los mismos conflictos armados, algunos de ellos corregidos y aumentados, las mismas desigualdades sociales y económicas entre países, la misma desnutrición y las mismas enfermedades en muchas zonas del planeta, los mismos retos medioambientales y la misma falta de decisión y acuerdo para resolverlos.

A nivel país ha sido éste el año del desempleo. Ahí hemos batido récords de difícil superación, (aunque, ojo, todavía nos faltan las cifras de diciembre, así que todo es posible). El paro es ya una realidad prácticamente en todas las familias de este país y esa es una situación triste y muy preocupante para la que, al menos en el corto plazo, no se vislumbran cambios. Lo dicho, ha sido un año complicado.

Y sin embargo, a pesar de que la realidad del mundo no invita al optimismo, yo he decidido titular este último post del año con la palabra esperanza. Y lo hago muy consciente de lo que ese término significa: un estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. Porque a nivel individual todos necesitamos tener deseos y si cada día es bueno para formularlos, el último del año es todavía mejor. Hay que creer en la posibilidad de un cambio y poner empeño suficiente para hacerlo realidad. No vamos a transformar el mundo, eso está claro, pero si que podemos ejercer una influencia positiva en nuestro entorno y también en nosotros mismos. La recuperación económica de este país pasa necesariamente por el esfuerzo y la esperanza individual de todos nosotros. Las medidas de apoyo y los incentivos económicos resultado de decisiones políticas también son muy importantes, por supuesto, pero los éxitos - y también los fracasos- los producen las personas. Creo que estamos en un momento especial y que poco a poco las cosas van a empezar a mejorar en este país. Quizás soy demasiado optimista, pero veo mucho talento, mucha energía y muchas ganas de trabajar. Y también mucha imaginación. Creo que en eso somos especialmente buenos. Vamos a ver si esta vez sabemos hacer las cosas también con cierta prudencia y sentido común y conseguimos construir un proyecto sólido que resista mejor los vaivenes de la economía global.

Aristóteles dijo que la esperanza es el sueño del hombre despierto. En este último día de diciembre, deseo de verdad que el 2010 sea un año muy especial para todos vosotros, lleno de sueños y esperanzas, pero también y sobre todo, de felices y positivas realidades.

5 comentarios:

Uxio Malvido dijo...

2010 es un número ciertamente bonito que invita a optimismo y a esperanza "construida". Feliz entrada de año!

Astrid dijo...

Gracias Uxío. Es verdad, no había caído en que es una cifra redonda.
Saludos,

Candela dijo...

Gracias Astrid por tu articulo. Hoy hable con una compañera que hizo referencia a tu blog, asi que he decidido echar un vistazo y me ha gustado mucho. Yo tambien me mantengo optimista y coincido con Uxío en que el 2010 es un numero que traera fortuna. Feliz año nuevo!

Astrid dijo...

Hola Candela,
Muchas gracias por visitar mi blog y animarte a dejar tu rastro. Me alegro de que te haya gustado y espero poder verte de nuevo por aquí.
¡Un saludo y un feliz año!

Josep Julián dijo...

Suscribo completamente lo que has dejado escrito. Las esperanzas de las personas son lo que de verdad hace que las cosas prosperen y en eso estamos. No esperemos que nadie nos venga a sacar las castañas del fuego. Feliz año.