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jueves 17 de diciembre de 2009

El difícil equilibrio entre el ser y el hacer


Las últimas de semanas del año suelen ser épocas propicias para hacer balance y para planificar proyectos nuevos. Es algo curioso que tiene mucho que ver con nuestra necesidad de asociar el logro de metas concretas a determinadas fechas del calendario, dándoles con ello una trascendencia simbólica que nos sirve también de punto de referencia cuando miramos hacia atrás y valoramos el grado de cumplimiento de nuestros propósitos.

Hace unos días tuve una conversación con un compañero de trabajo y comentábamos precisamente ésta cuestión. Hablamos de viejos y nuevos proyectos profesionales y en ese contexto mi amigo decía que su objetivo para el 2010 era conseguir un mejor equilibrio entre el ser y el hacer. Me pareció una excelente forma de encarar el nuevo año, porque normalmente solemos enfocar nuestros objetivos profesionales en el desarrollo de acciones productivas (hacer), descuidando el objetivo estratégico que perseguimos con ellas, bien sea a nivel de nuestro desarrollo como personas o como construcción de nuestra identidad (ser).

Los valores culturales de nuestra sociedad son predominantemente productivos y eso en si mismo no es ni bueno ni malo, de la misma forma que ninguna cultura es mejor o peor que otra. Pero seguro que todos hemos experimentado fases de presión en nuestra vida laboral, periodos en que hemos estado funcionando en momento presente, cumpliendo tareas inmediatas, con la vista fija en el hoy o como mucho en el mañana. En esos momentos buscamos el equilibrio en nuestro entorno más privado (familia y amigos) porque suele ser el único sitio en dónde uno es valorado por lo que es y no por lo que hace o tiene. Necesitamos de ese contrapeso más espiritual para dar armonía a nuestra vida y poder seguir desarrollándonos como personas.

Pero ¿qué pasa con las organizaciones? En mi opinión, también a nivel organizativo sería deseable una mayor reflexión entre la actividad en el mercado (hacer) y la identidad como empresa (ser). Muchas organizaciones planifican su futuro solamente en términos económicos, de ventas y de crecimiento. Priorizan el logro de objetivos y descuidan el mensaje que con ellos se trasmite. Introducir esa dimensión identitaria no siempre es fácil porque puede exigir sacrificios y cambios estructurales, pero sobre todo porque requiere una perspectiva a largo plazo, más allá de las metas individuales de los gestores que han de llevarla a cabo. Implica también valorar ingredientes culturales y sociales y una visión sistémica del espacio organizacional. Es un proceso de permanente reconstrucción.

Sin embargo, creo que precisamente en momentos como el actual, en que las estructuras sociales, las formas de comunicación y los hábitos de consumo se están transformando muy rápidamente, sólo las empresas con una fuerte y clara identidad consiguen sobresalir. Y para conseguir esa identidad, ese ser definido, no va a ser suficiente con tener una marca más o menos presente en el mercado. Harán falta también valores culturales y éticos con los que identificarse y también un mayor compromiso para mantenerlos en el largo plazo. Hay ya en el mercado buenos ejemplos de empresas que han conseguido ese equilibrio. Pero para las que todavía están en ello, espero que el nuevo año les ofrezca la posibilidad de encontrar su camino.

6 comentarios:

Quique Mora dijo...

Hola Astrid,
Muy interesante la reflexión, ¿Haces lo que eres? o ¿eres lo que haces?
En mi caso me quedo con lo primero, conocete como eres para identificarlo en lo que haces.
Bueno, no me quiero liar, tu lo explicas mucho mejor, un saludo.
Felices fiestas

Astrid Moix dijo...

Hola Quique,
No,no te lías, se trata de eso, el ser en el hacer o hacer lo que eres, tanto a nivel personal como en la empresa.
Pero esa es mi opinión, nada más.
Un abrazo y felices fiestas también para ti.

Josep Julián dijo...

Hola Astrid:
Tu artículo es incuestionable. Las empreas hacen pero no se explican, no "pierden tiempo" en ello.
No es por ponerme como ejemplo pero nosotros invertimos mucho en ello y creo que eso contribuye a crear un vínculo emocional con el mercado y con nosotros mismos porque al tiempo que explicas a otros, lo sientes tú.
Me ha gustado.
Un saludo.

Astrid Moix dijo...

Sí, Josep, tener una identidad definida y transparente ayuda mucho en la venta y todavía más cuando lo que se vende es conocimiento, como es nuestro caso (al menos eso intentamos, no?). Muchas veces el problema está en querer gustar a todo el mundo, cosa que por otro lado es imposible de lograr.
Saludos.

Blanca dijo...

>Hola Astrid, muy interesante tu blog, que acabo de descubrir .

Respecto a este artículo, hace poco estuve en un curso donde se trataba el tema y me pareció muy interesante. Comentamos que actualmente, el paradigma que tenemos en la sociedad es el del " Tener, hacer y ser " , (añado una nueva variable).
Pero indudablemente este paradigma esta cambiando al paradigma del " ser, hacer y tener "

Felicidades por tu blog.

Astrid dijo...

Hola Blanca,
Gracias por pasarte y por aportar una reflexión via comentario. Sí, como tu dices, yo también pienso que el paradigama está cambiando, dado que en este caso el orden de los factores sí que altera el producto. Pero el resultado final lo veremos en algunos años, porque son procesos largos.
Un saludo y hasta la próxima.